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2026 Tiempo de gran crecimiento | Mía Astro nº36

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Hay existencias

Ajustando las velas.
Como decía Marco Aurelio: “No podemos cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar las velas”, es decir, no se pueden controlar las circunstancias externas, pero sí la propia respuesta y adaptación a ellas. Y en esa tarea, no siempre fácil, nos va a poner 2026: enfocarnos en lo que podemos controlar. Muchos serán los movimientos planetarios que nos afecten, pero si nos fijamos en los tótems planetarios, Júpiter y Saturno, viviremos momentos de crecimiento, de nuevas responsabilidades y de ansiados comienzos. Júpiter —que continuará su recorrido por Cáncer y, a mitad de año, entrará en Leo— nos habla de nutrición emocional y de valor. No será un año para acumular, sino para simplificar, hacer hogar, crear raíces, cuidar el descanso y reforzar vínculos, pero también de salir a la calle a decir “aquí estoy yo”. Saturno —que dejará atrás Piscis para instalarse en Aries— pide, por su parte, concretar y tomar decisiones valientes. Pasar de la intención a la acción, poner orden y asumir esos compromisos que llevamos tiempo retrasando. Pero, sin duda, el acontecimiento más llamativo será el eclipse total de Sol del 12 de agosto, visible en el norte de España, un fenómeno que no se repetirá en décadas. La ciencia lo describe como una perfecta coreografía entre la Luna y el Sol y la astrología lo interpreta como un punto de inflexión, un momento simbólico de pausa y reajuste. No en vano, actuará como un potente recordatorio de que todo puede oscurecerse por un momento… para regresar después con más fuerza. Será un momento de decisiones que tomamos casi sin darnos cuenta, de cambios de perspectiva, de “apagones” que nos obligan a mirar hacia dentro y reajustar prioridades. Disfrutemos de la belleza de este acontecimiento astronómico, sí, pero no desaprovechemos la energía astrológica. Y no será el único fenómeno celeste relevante. A lo largo del año se sucederán otras temporadas de eclipses y periodos de retrogradación planetaria que pueden vivirse como pequeñas pausas obligadas, momentos de revisión, de ordenar papeles, de conversaciones y emociones pendientes. En conjunto, 2026 será un año de transición que nos llevará de la introspección a la iniciativa, de sostener lo conseguido a construir lo soñado. El trabajo está claro: cuidar de lo esencial (salud, afectos, serenidad) mientras nos atrevemos a llevar a cabo cambios significativos que nos devuelvan la energía perdida y den sentido a nuestra vida. Este mapa del cielo puede servirnos como un buen espejo y como recordatorio de que cada año es una oportunidad para reajustar el rumbo. Como decía Carl Sagan: “Somos una forma que tiene el universo de conocerse a sí mismo”. Quizá 2026 sea, precisamente, el año de conocernos un poco mejor. ¡Feliz año!

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Como decía Marco Aurelio: “No podemos cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar las velas”, es decir, no se pueden controlar las circunstancias externas, pero sí la propia respuesta y adaptación a ellas. Y en esa tarea, no siempre fácil, nos va a poner 2026: enfocarnos en lo que podemos controlar. Muchos serán los movimientos planetarios que nos afecten, pero si nos fijamos en los tótems planetarios, Júpiter y Saturno, viviremos momentos de crecimiento, de nuevas responsabilidades y de ansiados comienzos. Júpiter —que continuará su recorrido por Cáncer y, a mitad de año, entrará en Leo— nos habla de nutrición emocional y de valor. No será un año para acumular, sino para simplificar, hacer hogar, crear raíces, cuidar el descanso y reforzar vínculos, pero también de salir a la calle a decir “aquí estoy yo”. Saturno —que dejará atrás Piscis para instalarse en Aries— pide, por su parte, concretar y tomar decisiones valientes. Pasar de la intención a la acción, poner orden y asumir esos compromisos que llevamos tiempo retrasando. Pero, sin duda, el acontecimiento más llamativo será el eclipse total de Sol del 12 de agosto, visible en el norte de España, un fenómeno que no se repetirá en décadas. La ciencia lo describe como una perfecta coreografía entre la Luna y el Sol y la astrología lo interpreta como un punto de inflexión, un momento simbólico de pausa y reajuste. No en vano, actuará como un potente recordatorio de que todo puede oscurecerse por un momento… para regresar después con más fuerza. Será un momento de decisiones que tomamos casi sin darnos cuenta, de cambios de perspectiva, de “apagones” que nos obligan a mirar hacia dentro y reajustar prioridades. Disfrutemos de la belleza de este acontecimiento astronómico, sí, pero no desaprovechemos la energía astrológica. Y no será el único fenómeno celeste relevante. A lo largo del año se sucederán otras temporadas de eclipses y periodos de retrogradación planetaria que pueden vivirse como pequeñas pausas obligadas, momentos de revisión, de ordenar papeles, de conversaciones y emociones pendientes. En conjunto, 2026 será un año de transición que nos llevará de la introspección a la iniciativa, de sostener lo conseguido a construir lo soñado. El trabajo está claro: cuidar de lo esencial (salud, afectos, serenidad) mientras nos atrevemos a llevar a cabo cambios significativos que nos devuelvan la energía perdida y den sentido a nuestra vida. Este mapa del cielo puede servirnos como un buen espejo y como recordatorio de que cada año es una oportunidad para reajustar el rumbo. Como decía Carl Sagan: “Somos una forma que tiene el universo de conocerse a sí mismo”. Quizá 2026 sea, precisamente, el año de conocernos un poco mejor. ¡Feliz año!

Ajustando las velas.
Como decía Marco Aurelio: “No podemos cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar las velas”, es decir, no se pueden controlar las circunstancias externas, pero sí la propia respuesta y adaptación a ellas. Y en esa tarea, no siempre fácil, nos va a poner 2026: enfocarnos en lo que podemos controlar. Muchos serán los movimientos planetarios que nos afecten, pero si nos fijamos en los tótems planetarios, Júpiter y Saturno, viviremos momentos de crecimiento, de nuevas responsabilidades y de ansiados comienzos. Júpiter —que continuará su recorrido por Cáncer y, a mitad de año, entrará en Leo— nos habla de nutrición emocional y de valor. No será un año para acumular, sino para simplificar, hacer hogar, crear raíces, cuidar el descanso y reforzar vínculos, pero también de salir a la calle a decir “aquí estoy yo”. Saturno —que dejará atrás Piscis para instalarse en Aries— pide, por su parte, concretar y tomar decisiones valientes. Pasar de la intención a la acción, poner orden y asumir esos compromisos que llevamos tiempo retrasando. Pero, sin duda, el acontecimiento más llamativo será el eclipse total de Sol del 12 de agosto, visible en el norte de España, un fenómeno que no se repetirá en décadas. La ciencia lo describe como una perfecta coreografía entre la Luna y el Sol y la astrología lo interpreta como un punto de inflexión, un momento simbólico de pausa y reajuste. No en vano, actuará como un potente recordatorio de que todo puede oscurecerse por un momento… para regresar después con más fuerza. Será un momento de decisiones que tomamos casi sin darnos cuenta, de cambios de perspectiva, de “apagones” que nos obligan a mirar hacia dentro y reajustar prioridades. Disfrutemos de la belleza de este acontecimiento astronómico, sí, pero no desaprovechemos la energía astrológica. Y no será el único fenómeno celeste relevante. A lo largo del año se sucederán otras temporadas de eclipses y periodos de retrogradación planetaria que pueden vivirse como pequeñas pausas obligadas, momentos de revisión, de ordenar papeles, de conversaciones y emociones pendientes. En conjunto, 2026 será un año de transición que nos llevará de la introspección a la iniciativa, de sostener lo conseguido a construir lo soñado. El trabajo está claro: cuidar de lo esencial (salud, afectos, serenidad) mientras nos atrevemos a llevar a cabo cambios significativos que nos devuelvan la energía perdida y den sentido a nuestra vida. Este mapa del cielo puede servirnos como un buen espejo y como recordatorio de que cada año es una oportunidad para reajustar el rumbo. Como decía Carl Sagan: “Somos una forma que tiene el universo de conocerse a sí mismo”. Quizá 2026 sea, precisamente, el año de conocernos un poco mejor. ¡Feliz año!