ZINET MEDIA SUSCRIPCIONES

Compartir:

Belleza serena | Marie Claire Digital nº 435 febrero 2024

2,99 

Lo vemos en casi todas partes: películas, libros de texto o anuncios llevan ya años dando una mayor visibilidad al papel de la mujer en las profesiones STEM. Los tópicos se están rompiendo y la palabra científico también tiene nombre de mujer. Pero mientras unos abogan por atraer el talento femenino en el campo de la ciencia y la tecnología, romper la brecha salarial existente entre hombres y mujeres y aumentar la presencia de ellas en puestos directivos, otros se aferran a la idea de la mujer sumisa. Las Naciones Unidas declaró el 11 de febrero el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia con dos objetivos claros: lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia a mujeres y niñas y conseguir la igualdad de género. Cuando recuerdo estos propósitos, no puedo evitar pensar en qué seguimos haciendo mal para que la normalización de la violencia de género se haya disparado entre los varones de 16 a 21 años. Seguramente, canciones cuyas letras dicen “Castígala, dale lo que pide”, como la de Diluvio, de Rauw Alejandro, no ayuden a cambiar las cosas. Sí, entre nuestros jóvenes triunfan las canciones con un claro contenido machista, sexista y violento, como aborda un reportaje que te presentamos en este número. Según el IV Macroestudio de violencia de género “Tolerancia Cero”, realizado por cuarto año consecutivo por la Fundación Mutua Madrileña y Antena 3 Noticias, el 20,7 % de los chicos en esta franja de edad no considera violencia de género amenazar verbalmente a la pareja; ni empujarla o golpeara (21,5 %); ni insultarla o despreciarla 22,6 %. Y muchos de sus ídolos musicales del reguetón y el trap son los primeros en normalizar este tipo de acciones en sus melodías. Por supuesto, sería muy injusto y exagerado achacar parte del problema de la violencia de género a la música que escuchan nuestros hijos (el maltrato es un tema muy complejo y multifactorial), pero no puedo por menos sorprenderme de que se hable tan poco de este tipo de música vejatoria para la mujer. Inunda las listas de lo más escuchado en las plataformas digitales y puedes ver a niños de 7 años tararear sus letras sin ser conscientes aún de lo que están diciendo. En una época en la que no paramos de hablar de la igualdad de género y del empoderamiento femenino, me resulta un mensaje completamente contradictorio el que ofrece cierto tipo de música a nuestros adolescentes.

Belleza serena | Marie Claire Digital nº 435 febrero 2024

2,99 

Compartir:

Lo vemos en casi todas partes: películas, libros de texto o anuncios llevan ya años dando una mayor visibilidad al papel de la mujer en las profesiones STEM. Los tópicos se están rompiendo y la palabra científico también tiene nombre de mujer. Pero mientras unos abogan por atraer el talento femenino en el campo de la ciencia y la tecnología, romper la brecha salarial existente entre hombres y mujeres y aumentar la presencia de ellas en puestos directivos, otros se aferran a la idea de la mujer sumisa. Las Naciones Unidas declaró el 11 de febrero el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia con dos objetivos claros: lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia a mujeres y niñas y conseguir la igualdad de género. Cuando recuerdo estos propósitos, no puedo evitar pensar en qué seguimos haciendo mal para que la normalización de la violencia de género se haya disparado entre los varones de 16 a 21 años. Seguramente, canciones cuyas letras dicen “Castígala, dale lo que pide”, como la de Diluvio, de Rauw Alejandro, no ayuden a cambiar las cosas. Sí, entre nuestros jóvenes triunfan las canciones con un claro contenido machista, sexista y violento, como aborda un reportaje que te presentamos en este número. Según el IV Macroestudio de violencia de género “Tolerancia Cero”, realizado por cuarto año consecutivo por la Fundación Mutua Madrileña y Antena 3 Noticias, el 20,7 % de los chicos en esta franja de edad no considera violencia de género amenazar verbalmente a la pareja; ni empujarla o golpeara (21,5 %); ni insultarla o despreciarla 22,6 %. Y muchos de sus ídolos musicales del reguetón y el trap son los primeros en normalizar este tipo de acciones en sus melodías. Por supuesto, sería muy injusto y exagerado achacar parte del problema de la violencia de género a la música que escuchan nuestros hijos (el maltrato es un tema muy complejo y multifactorial), pero no puedo por menos sorprenderme de que se hable tan poco de este tipo de música vejatoria para la mujer. Inunda las listas de lo más escuchado en las plataformas digitales y puedes ver a niños de 7 años tararear sus letras sin ser conscientes aún de lo que están diciendo. En una época en la que no paramos de hablar de la igualdad de género y del empoderamiento femenino, me resulta un mensaje completamente contradictorio el que ofrece cierto tipo de música a nuestros adolescentes.