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Cátaros y otras herejías medievales | Muy Historia nº 157 marzo de 2023

7,99 

La Edad Media fue todo menos ese periodo estanco y aburrido de la historia que nos han hecho creer. Así, por ejemplo, a lo largo del siglo xii surgieron diferentes movimientos contra la norma eclesiástica: ideologías que se desmarcaban del credo único que esta instauraba con mano de hierro. El término «cátaro», que significa «puro», fue la denominación peyorativa que en su día le dieron sus adversarios. Ellos se denominaban a sí mismos «buenos hombres y buenas mujeres». Geográficamente, su alcance se localizaba sobre todo en el condado de Tolosa, que se extendía de Agen a Béziers, y de Albi a los Pirineos. De ahí que sus opositores los llamasen también «albigenses». Los cátaros deseaban vivir su fe como los primeros cristianos; la «Iglesia de los Apóstoles», reprochaban la ostentación y corrupción del clero y del papa, rechazaban que Jesús fuese Dios encarnado y que hubiese realmente muerto, eran artesanos y hacían voto de pobreza y castidad. Su discurso tuvo mucho éxito entre la burguesía y la nobleza del Languedoc, por su parte, descontentos con el poder que iba acumulando la Iglesia, e incluso entre el pueblo llano dado también su rechazo al sistema feudal. El movimiento crecía y se extendía tan rápido que la Iglesia convocó contra él la primera cruzada en tierra cristiana. En este número de MUY HISTORIA trazamos un arco amplio en torno a la protesta cátara y todas las demás coetáneas (husitas, dulcinistas, valdenses, etc.) que se levantaron contra la Iglesia católica, y exponemos tanto los hechos como las lecturas pseudohistóricas y más que controvertidas que se han realizado al respecto. Disfruta de la lectura.

Cátaros y otras herejías medievales | Muy Historia nº 157 marzo de 2023

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La Edad Media fue todo menos ese periodo estanco y aburrido de la historia que nos han hecho creer. Así, por ejemplo, a lo largo del siglo xii surgieron diferentes movimientos contra la norma eclesiástica: ideologías que se desmarcaban del credo único que esta instauraba con mano de hierro. El término «cátaro», que significa «puro», fue la denominación peyorativa que en su día le dieron sus adversarios. Ellos se denominaban a sí mismos «buenos hombres y buenas mujeres». Geográficamente, su alcance se localizaba sobre todo en el condado de Tolosa, que se extendía de Agen a Béziers, y de Albi a los Pirineos. De ahí que sus opositores los llamasen también «albigenses». Los cátaros deseaban vivir su fe como los primeros cristianos; la «Iglesia de los Apóstoles», reprochaban la ostentación y corrupción del clero y del papa, rechazaban que Jesús fuese Dios encarnado y que hubiese realmente muerto, eran artesanos y hacían voto de pobreza y castidad. Su discurso tuvo mucho éxito entre la burguesía y la nobleza del Languedoc, por su parte, descontentos con el poder que iba acumulando la Iglesia, e incluso entre el pueblo llano dado también su rechazo al sistema feudal. El movimiento crecía y se extendía tan rápido que la Iglesia convocó contra él la primera cruzada en tierra cristiana. En este número de MUY HISTORIA trazamos un arco amplio en torno a la protesta cátara y todas las demás coetáneas (husitas, dulcinistas, valdenses, etc.) que se levantaron contra la Iglesia católica, y exponemos tanto los hechos como las lecturas pseudohistóricas y más que controvertidas que se han realizado al respecto. Disfruta de la lectura.