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El ABC de la Cosmología | Muy Interesante Digital Ed. Coleccionista nº 76

7,49 

El universo nos espera.
Desde que el ser humano levantó la cabeza por primera vez hacia el cielo nocturno, supo que ahí arriba había algo que lo superaba. No sabía qué, pero no podía apartar la mirada. Esa fascinación ancestral es el punto de partida de la cosmología: la ciencia que se atreve a preguntar qué es todo esto, de dónde viene y adónde va. No es astronomía, aunque las confundamos. El astrónomo observa; el cosmólogo piensa. Necesita un lápiz, papel y las preguntas correctas. Después, si tiene suerte, los datos le dan la razón. O se la quitan. Y ahí está la grandeza: pocas disciplinas han tenido que reescribirse tanto en tan poco tiempo. Pocas han obligado a sus propios practicantes a tirar a la papelera ideas que parecían inamovibles. En 1900, creíamos que nuestra galaxia era el universo entero. Que era estático y eterno. Que no había nacido ni moriría. En poco más de un siglo, todo eso se derrumbó. Hoy sabemos que el universo tiene edad, historia y, probablemente, un destino. Sabemos que hay miles de millones de galaxias donde creíamos que no había nada. Sabemos que el espacio se expande, que el tiempo puede curvarse, que existen ondas gravitacionales que lo atraviesan todo. Y todavía no sabemos qué es la mayor parte de lo que lo compone. Para recorrer ese camino hemos contado con Daniel Manrique, cuya firma sostiene todos los textos de este número. Es la historia de nuestro gran viaje, el del origen y evolución del universo, y Manrique lo cuenta maravillosamente, con rigor y erudición, pero también con claridad y sencillez. ¿Qué hubo antes del Big Bang? ¿Es el universo finito o infinito? ¿Por qué hay algo en vez de nada? Levante la cabeza. El espectáculo merece la pena.

El ABC de la Cosmología | Muy Interesante Digital Ed. Coleccionista nº 76

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El universo nos espera.
Desde que el ser humano levantó la cabeza por primera vez hacia el cielo nocturno, supo que ahí arriba había algo que lo superaba. No sabía qué, pero no podía apartar la mirada. Esa fascinación ancestral es el punto de partida de la cosmología: la ciencia que se atreve a preguntar qué es todo esto, de dónde viene y adónde va. No es astronomía, aunque las confundamos. El astrónomo observa; el cosmólogo piensa. Necesita un lápiz, papel y las preguntas correctas. Después, si tiene suerte, los datos le dan la razón. O se la quitan. Y ahí está la grandeza: pocas disciplinas han tenido que reescribirse tanto en tan poco tiempo. Pocas han obligado a sus propios practicantes a tirar a la papelera ideas que parecían inamovibles. En 1900, creíamos que nuestra galaxia era el universo entero. Que era estático y eterno. Que no había nacido ni moriría. En poco más de un siglo, todo eso se derrumbó. Hoy sabemos que el universo tiene edad, historia y, probablemente, un destino. Sabemos que hay miles de millones de galaxias donde creíamos que no había nada. Sabemos que el espacio se expande, que el tiempo puede curvarse, que existen ondas gravitacionales que lo atraviesan todo. Y todavía no sabemos qué es la mayor parte de lo que lo compone. Para recorrer ese camino hemos contado con Daniel Manrique, cuya firma sostiene todos los textos de este número. Es la historia de nuestro gran viaje, el del origen y evolución del universo, y Manrique lo cuenta maravillosamente, con rigor y erudición, pero también con claridad y sencillez. ¿Qué hubo antes del Big Bang? ¿Es el universo finito o infinito? ¿Por qué hay algo en vez de nada? Levante la cabeza. El espectáculo merece la pena.

El universo nos espera.
Desde que el ser humano levantó la cabeza por primera vez hacia el cielo nocturno, supo que ahí arriba había algo que lo superaba. No sabía qué, pero no podía apartar la mirada. Esa fascinación ancestral es el punto de partida de la cosmología: la ciencia que se atreve a preguntar qué es todo esto, de dónde viene y adónde va. No es astronomía, aunque las confundamos. El astrónomo observa; el cosmólogo piensa. Necesita un lápiz, papel y las preguntas correctas. Después, si tiene suerte, los datos le dan la razón. O se la quitan. Y ahí está la grandeza: pocas disciplinas han tenido que reescribirse tanto en tan poco tiempo. Pocas han obligado a sus propios practicantes a tirar a la papelera ideas que parecían inamovibles. En 1900, creíamos que nuestra galaxia era el universo entero. Que era estático y eterno. Que no había nacido ni moriría. En poco más de un siglo, todo eso se derrumbó. Hoy sabemos que el universo tiene edad, historia y, probablemente, un destino. Sabemos que hay miles de millones de galaxias donde creíamos que no había nada. Sabemos que el espacio se expande, que el tiempo puede curvarse, que existen ondas gravitacionales que lo atraviesan todo. Y todavía no sabemos qué es la mayor parte de lo que lo compone. Para recorrer ese camino hemos contado con Daniel Manrique, cuya firma sostiene todos los textos de este número. Es la historia de nuestro gran viaje, el del origen y evolución del universo, y Manrique lo cuenta maravillosamente, con rigor y erudición, pero también con claridad y sencillez. ¿Qué hubo antes del Big Bang? ¿Es el universo finito o infinito? ¿Por qué hay algo en vez de nada? Levante la cabeza. El espectáculo merece la pena.