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Grandes batallas de Los Tercios | Muy Historia Ed. Coleccionista nº 69

9,99 €

Sin existencias

ENTRE PICAS Y ARCABUCES.
Hubo un tiempo en que el sonido de los tambores españoles hacía palidecer a los enemigos. Corría el siglo XVI, y por los campos de batalla europeos resonaba una palabra que infundía terror y respeto a partes iguales: tercios. Aquellas formaciones de soldados no eran solo unidades militares; eran la encarnación de un imperio que se extendía desde Flandes hasta el Nuevo Mundo. Puede decirse que todo comenzó en 1525, en los campos embarrados de Pavía, donde Carlos V necesitaba demostrar que su corona no era un mero adorno. Frente a él, Francisco I de Francia desplegaba la flor y nata de su caballería, convencido de que la gloria medieval aún tenía algo que decir. Se equivocaba. Los tercios españoles, con sus picas de seis metros formando un erizo mortal y sus arcabuceros disparando
desde las esquinas de la formación, destrozaron la caballería francesa. Francisco I cayó prisionero, y Europa comprendió que había nacido una nueva forma de hacer la guerra. Pero los tercios no se conformaron con esto. En 1547, en Mühlberg, volvieron a escribir la historia cuando Carlos V aplastó a la Liga de Esmalcalda. Los príncipes protestantes alemanes creyeron que podrían desafiar al emperador. Los tercios les enseñaron humildad a punta de pica y arcabuz. Sin embargo, el verdadero teatro de operaciones fue Flandes. Allí, en esas tierras pantanosas y rebeldes, libraron algunas de sus batallas más épicas. En este número de Muy Historia, escrito por grandes expertos en los tercios y el mundo militar, revivimos las batallas más legendarias de unos soldados (entre los que hubo también mujeres) que trastocaron todo. Cuando el último tercio se disolvió en las brumas de la historia, Europa ya no volvió a ser la misma. Habían cambiado para siempre el arte de la guerra, y su rugido siguió resonando mucho después de que sus tambores enmudecieran para siempre. Disfruta de esta gran aventura.

Grandes batallas de Los Tercios | Muy Historia Ed. Coleccionista nº 69

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ENTRE PICAS Y ARCABUCES.
Hubo un tiempo en que el sonido de los tambores españoles hacía palidecer a los enemigos. Corría el siglo XVI, y por los campos de batalla europeos resonaba una palabra que infundía terror y respeto a partes iguales: tercios. Aquellas formaciones de soldados no eran solo unidades militares; eran la encarnación de un imperio que se extendía desde Flandes hasta el Nuevo Mundo. Puede decirse que todo comenzó en 1525, en los campos embarrados de Pavía, donde Carlos V necesitaba demostrar que su corona no era un mero adorno. Frente a él, Francisco I de Francia desplegaba la flor y nata de su caballería, convencido de que la gloria medieval aún tenía algo que decir. Se equivocaba. Los tercios españoles, con sus picas de seis metros formando un erizo mortal y sus arcabuceros disparando
desde las esquinas de la formación, destrozaron la caballería francesa. Francisco I cayó prisionero, y Europa comprendió que había nacido una nueva forma de hacer la guerra. Pero los tercios no se conformaron con esto. En 1547, en Mühlberg, volvieron a escribir la historia cuando Carlos V aplastó a la Liga de Esmalcalda. Los príncipes protestantes alemanes creyeron que podrían desafiar al emperador. Los tercios les enseñaron humildad a punta de pica y arcabuz. Sin embargo, el verdadero teatro de operaciones fue Flandes. Allí, en esas tierras pantanosas y rebeldes, libraron algunas de sus batallas más épicas. En este número de Muy Historia, escrito por grandes expertos en los tercios y el mundo militar, revivimos las batallas más legendarias de unos soldados (entre los que hubo también mujeres) que trastocaron todo. Cuando el último tercio se disolvió en las brumas de la historia, Europa ya no volvió a ser la misma. Habían cambiado para siempre el arte de la guerra, y su rugido siguió resonando mucho después de que sus tambores enmudecieran para siempre. Disfruta de esta gran aventura.

ENTRE PICAS Y ARCABUCES.
Hubo un tiempo en que el sonido de los tambores españoles hacía palidecer a los enemigos. Corría el siglo XVI, y por los campos de batalla europeos resonaba una palabra que infundía terror y respeto a partes iguales: tercios. Aquellas formaciones de soldados no eran solo unidades militares; eran la encarnación de un imperio que se extendía desde Flandes hasta el Nuevo Mundo. Puede decirse que todo comenzó en 1525, en los campos embarrados de Pavía, donde Carlos V necesitaba demostrar que su corona no era un mero adorno. Frente a él, Francisco I de Francia desplegaba la flor y nata de su caballería, convencido de que la gloria medieval aún tenía algo que decir. Se equivocaba. Los tercios españoles, con sus picas de seis metros formando un erizo mortal y sus arcabuceros disparando
desde las esquinas de la formación, destrozaron la caballería francesa. Francisco I cayó prisionero, y Europa comprendió que había nacido una nueva forma de hacer la guerra. Pero los tercios no se conformaron con esto. En 1547, en Mühlberg, volvieron a escribir la historia cuando Carlos V aplastó a la Liga de Esmalcalda. Los príncipes protestantes alemanes creyeron que podrían desafiar al emperador. Los tercios les enseñaron humildad a punta de pica y arcabuz. Sin embargo, el verdadero teatro de operaciones fue Flandes. Allí, en esas tierras pantanosas y rebeldes, libraron algunas de sus batallas más épicas. En este número de Muy Historia, escrito por grandes expertos en los tercios y el mundo militar, revivimos las batallas más legendarias de unos soldados (entre los que hubo también mujeres) que trastocaron todo. Cuando el último tercio se disolvió en las brumas de la historia, Europa ya no volvió a ser la misma. Habían cambiado para siempre el arte de la guerra, y su rugido siguió resonando mucho después de que sus tambores enmudecieran para siempre. Disfruta de esta gran aventura.