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La Guerra Civil española | Muy Historia Ed. Coleccionista nº 86

9,99 

Sin existencias

UNA HERIDA ABIERTA

Han pasado noventa años desde que aquel 18 de julio de 1936 España se precipitara hacia uno de los episodios más trágicos y decisivos de su historia. Lo que comenzó como una sublevación militar destinada a derribar a la República terminó convirtiéndose en una guerra larga y compleja que fracturó el país durante generaciones. España contra España. Si bien el golpe fracasó en su objetivo inicial de tomar rápidamente el poder, lo cierto es que no pudo ser sofocado por el Gobierno, abriendo así el camino a una contienda que nadie sería capaz de detener. La Guerra Civil fue mucho más que una sucesión de batallas, fue una lucha de ideas, de proyectos de país, de esperanzas y de miedos. Fue la guerra de los intelectuales y de los campesinos, de las ciudades y de los pueblos, de la propaganda y de las armas. Fue también un laboratorio donde las potencias extranjeras ensayaron la guerra que, pocos años después, incendiaría Europa. Y fue, sobre todo, una tragedia humana que dejó tras de sí muertos, exiliados, cárceles, silencios y heridas que aún hoy forman parte de nuestra conversación pública. Sinceramente, estas páginas no pretenden dictar sentencia ni ofrecer respuestas simples, su propósito es comprender. Comprender cómo se llegó a la guerra, cómo se vivió, cómo transformó España y por qué sigue ocupando un lugar singular en nuestra memoria colectiva después de tanto tiempo. Es cierto que la historia no puede cambiar el pasado, pero sí ayudarnos a mirarlo con más conocimiento, más matices y, quizá, también, con algo más de serenidad. Noventa años después, aquel verano de 1936 sigue interpelándonos. Y quizá esa sea la razón por la que seguimos volviendo a él.

La Guerra Civil española | Muy Historia Ed. Coleccionista nº 86

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UNA HERIDA ABIERTA

Han pasado noventa años desde que aquel 18 de julio de 1936 España se precipitara hacia uno de los episodios más trágicos y decisivos de su historia. Lo que comenzó como una sublevación militar destinada a derribar a la República terminó convirtiéndose en una guerra larga y compleja que fracturó el país durante generaciones. España contra España. Si bien el golpe fracasó en su objetivo inicial de tomar rápidamente el poder, lo cierto es que no pudo ser sofocado por el Gobierno, abriendo así el camino a una contienda que nadie sería capaz de detener. La Guerra Civil fue mucho más que una sucesión de batallas, fue una lucha de ideas, de proyectos de país, de esperanzas y de miedos. Fue la guerra de los intelectuales y de los campesinos, de las ciudades y de los pueblos, de la propaganda y de las armas. Fue también un laboratorio donde las potencias extranjeras ensayaron la guerra que, pocos años después, incendiaría Europa. Y fue, sobre todo, una tragedia humana que dejó tras de sí muertos, exiliados, cárceles, silencios y heridas que aún hoy forman parte de nuestra conversación pública. Sinceramente, estas páginas no pretenden dictar sentencia ni ofrecer respuestas simples, su propósito es comprender. Comprender cómo se llegó a la guerra, cómo se vivió, cómo transformó España y por qué sigue ocupando un lugar singular en nuestra memoria colectiva después de tanto tiempo. Es cierto que la historia no puede cambiar el pasado, pero sí ayudarnos a mirarlo con más conocimiento, más matices y, quizá, también, con algo más de serenidad. Noventa años después, aquel verano de 1936 sigue interpelándonos. Y quizá esa sea la razón por la que seguimos volviendo a él.

UNA HERIDA ABIERTA

Han pasado noventa años desde que aquel 18 de julio de 1936 España se precipitara hacia uno de los episodios más trágicos y decisivos de su historia. Lo que comenzó como una sublevación militar destinada a derribar a la República terminó convirtiéndose en una guerra larga y compleja que fracturó el país durante generaciones. España contra España. Si bien el golpe fracasó en su objetivo inicial de tomar rápidamente el poder, lo cierto es que no pudo ser sofocado por el Gobierno, abriendo así el camino a una contienda que nadie sería capaz de detener. La Guerra Civil fue mucho más que una sucesión de batallas, fue una lucha de ideas, de proyectos de país, de esperanzas y de miedos. Fue la guerra de los intelectuales y de los campesinos, de las ciudades y de los pueblos, de la propaganda y de las armas. Fue también un laboratorio donde las potencias extranjeras ensayaron la guerra que, pocos años después, incendiaría Europa. Y fue, sobre todo, una tragedia humana que dejó tras de sí muertos, exiliados, cárceles, silencios y heridas que aún hoy forman parte de nuestra conversación pública. Sinceramente, estas páginas no pretenden dictar sentencia ni ofrecer respuestas simples, su propósito es comprender. Comprender cómo se llegó a la guerra, cómo se vivió, cómo transformó España y por qué sigue ocupando un lugar singular en nuestra memoria colectiva después de tanto tiempo. Es cierto que la historia no puede cambiar el pasado, pero sí ayudarnos a mirarlo con más conocimiento, más matices y, quizá, también, con algo más de serenidad. Noventa años después, aquel verano de 1936 sigue interpelándonos. Y quizá esa sea la razón por la que seguimos volviendo a él.