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La primera vuelta al mundo | Muy Historia nº 199 septiembre de 2026

5,99 

Hay existencias

EL AZAR Y LA GLORIA.
Dieciocho hombres. Esa fue la tripulación que, en septiembre de 1522, consiguió regresar a Sanlúcar de Barrameda a bordo de la nao Victoria, tres años después de zarpar rumbo a poniente. De los cerca de 240 que habían partido, apenas ese puñado sobrevivió para completar el viaje. La expedición no había salido para dar la vuelta al mundo, sino para alcanzar las Molucas y disputar a Portugal el negocio de las especias. Sin embargo, aquella empresa comercial terminó transformando para siempre la geografía conocida. Esta aventura confirmó la continuidad de los océanos y reveló la verdadera inmensidad del Pacífico. La primera Circunnavegación de la historia, llevada a cabo por el portugués Fernando de Magallanes y el español Juan Sebastián Elcano, fue una hazaña en todos los aspectos —naval, técnica y humana—, que necesitó mucha preparación y acumuló unos datos que aún hoy siguen asombrando al mundo. Sí, fue una hazaña extraordinaria, pero también estuvo llena de contradicciones: motines, hambre, enfermedades, violencia, rivalidades y decisiones desesperadas. Magallanes abrió el paso hacia el Pacífico; Elcano convirtió el regreso desde las Molucas en la primera circunnavegación. Si algo demuestra esta aventura es que la historia rara vez avanza según los planes de quienes la protagonizan. Esa misma tensión entre voluntad, azar y poder atraviesa el resto de estas páginas. Isabel de Castilla conquistó un destino que no parecía reservado para ella; los tercios embarcados combatieron en auténticas fortalezas flotantes, sometidos al hacinamiento y la enfermedad; los templarios pasaron de proteger peregrinos a convertirse en una organización formidable. Viajamos también a la Grecia de Homero, a los castros y oppida celtas y al brillante Renacimiento de la China Song. El siglo XX nos enfrenta a Dunkerque, al bombardeo de Guernica y a los católicos que se rebelaron contra el franquismo. Y el códice Voynich nos recuerda que aún existen libros capaces de resistirse a historiadores, criptógrafos e inteligencia artificial.

La primera vuelta al mundo | Muy Historia nº 199 septiembre de 2026

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EL AZAR Y LA GLORIA.
Dieciocho hombres. Esa fue la tripulación que, en septiembre de 1522, consiguió regresar a Sanlúcar de Barrameda a bordo de la nao Victoria, tres años después de zarpar rumbo a poniente. De los cerca de 240 que habían partido, apenas ese puñado sobrevivió para completar el viaje. La expedición no había salido para dar la vuelta al mundo, sino para alcanzar las Molucas y disputar a Portugal el negocio de las especias. Sin embargo, aquella empresa comercial terminó transformando para siempre la geografía conocida. Esta aventura confirmó la continuidad de los océanos y reveló la verdadera inmensidad del Pacífico. La primera Circunnavegación de la historia, llevada a cabo por el portugués Fernando de Magallanes y el español Juan Sebastián Elcano, fue una hazaña en todos los aspectos —naval, técnica y humana—, que necesitó mucha preparación y acumuló unos datos que aún hoy siguen asombrando al mundo. Sí, fue una hazaña extraordinaria, pero también estuvo llena de contradicciones: motines, hambre, enfermedades, violencia, rivalidades y decisiones desesperadas. Magallanes abrió el paso hacia el Pacífico; Elcano convirtió el regreso desde las Molucas en la primera circunnavegación. Si algo demuestra esta aventura es que la historia rara vez avanza según los planes de quienes la protagonizan. Esa misma tensión entre voluntad, azar y poder atraviesa el resto de estas páginas. Isabel de Castilla conquistó un destino que no parecía reservado para ella; los tercios embarcados combatieron en auténticas fortalezas flotantes, sometidos al hacinamiento y la enfermedad; los templarios pasaron de proteger peregrinos a convertirse en una organización formidable. Viajamos también a la Grecia de Homero, a los castros y oppida celtas y al brillante Renacimiento de la China Song. El siglo XX nos enfrenta a Dunkerque, al bombardeo de Guernica y a los católicos que se rebelaron contra el franquismo. Y el códice Voynich nos recuerda que aún existen libros capaces de resistirse a historiadores, criptógrafos e inteligencia artificial.

EL AZAR Y LA GLORIA.
Dieciocho hombres. Esa fue la tripulación que, en septiembre de 1522, consiguió regresar a Sanlúcar de Barrameda a bordo de la nao Victoria, tres años después de zarpar rumbo a poniente. De los cerca de 240 que habían partido, apenas ese puñado sobrevivió para completar el viaje. La expedición no había salido para dar la vuelta al mundo, sino para alcanzar las Molucas y disputar a Portugal el negocio de las especias. Sin embargo, aquella empresa comercial terminó transformando para siempre la geografía conocida. Esta aventura confirmó la continuidad de los océanos y reveló la verdadera inmensidad del Pacífico. La primera Circunnavegación de la historia, llevada a cabo por el portugués Fernando de Magallanes y el español Juan Sebastián Elcano, fue una hazaña en todos los aspectos —naval, técnica y humana—, que necesitó mucha preparación y acumuló unos datos que aún hoy siguen asombrando al mundo. Sí, fue una hazaña extraordinaria, pero también estuvo llena de contradicciones: motines, hambre, enfermedades, violencia, rivalidades y decisiones desesperadas. Magallanes abrió el paso hacia el Pacífico; Elcano convirtió el regreso desde las Molucas en la primera circunnavegación. Si algo demuestra esta aventura es que la historia rara vez avanza según los planes de quienes la protagonizan. Esa misma tensión entre voluntad, azar y poder atraviesa el resto de estas páginas. Isabel de Castilla conquistó un destino que no parecía reservado para ella; los tercios embarcados combatieron en auténticas fortalezas flotantes, sometidos al hacinamiento y la enfermedad; los templarios pasaron de proteger peregrinos a convertirse en una organización formidable. Viajamos también a la Grecia de Homero, a los castros y oppida celtas y al brillante Renacimiento de la China Song. El siglo XX nos enfrenta a Dunkerque, al bombardeo de Guernica y a los católicos que se rebelaron contra el franquismo. Y el códice Voynich nos recuerda que aún existen libros capaces de resistirse a historiadores, criptógrafos e inteligencia artificial.