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Las matemáticas invisibles | Muy Interesante Ed. Coleccionista nº 80

9,99 

Hay existencias

Las fórmulas de la vida

Aunque pocas veces nos detengamos a mirarlas, hay matemáticas en todo lo que hacemos. Están en el atasco que aparece sin accidente, en la multitud que avanza más despacio cuanto mayor es la prisa, en la mancha que deja el café al secarse y en el desastre de una taza que se derrama mientras caminamos. También se esconden en escenas tan bucólicas como las espirales de un girasol, la estructura de un panal o la forma sencilla en que apilamos las naranjas. Arrancamos un viaje que parte de una idea tan cotidiana como poderosa, la de que las matemáticas no viven únicamente en las pizarras o las aulas. El mundo nos muestra cada día que puede adoptar unas formas y no otras, nos enseña cómo surge el orden y en qué momento nuestra intuición empieza a engañarnos. Eugenio Manuel Fernández Aguilar nos guía por problemas que parten de una escena reconocible y abren preguntas sobre geometría, movimiento, materia y azar. Descubriremos por qué un sofá puede convertirse en un desafío matemático, cómo unas hojas de té revelan corrientes invisibles, qué hace ascender las lágrimas del vino o por qué una mezcla de agua y maicena se endurece cuando la golpeamos. En cada caso, lo familiar deja de ser trivial. Detrás de los gestos más simples hay patrones, límites y soluciones que llevaban tiempo esperándonos. No hace falta amar las ecuaciones para disfrutar de este viaje. Basta con conservar la curiosidad y aceptar que el mundo, observado con atención, guarda una pregunta más. Porque las matemáticas no son una asignatura pendiente, son el lenguaje secreto de todo aquello que ya conocemos.

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Aunque pocas veces nos detengamos a mirarlas, hay matemáticas en todo lo que hacemos. Están en el atasco que aparece sin accidente, en la multitud que avanza más despacio cuanto mayor es la prisa, en la mancha que deja el café al secarse y en el desastre de una taza que se derrama mientras caminamos. También se esconden en escenas tan bucólicas como las espirales de un girasol, la estructura de un panal o la forma sencilla en que apilamos las naranjas. Arrancamos un viaje que parte de una idea tan cotidiana como poderosa, la de que las matemáticas no viven únicamente en las pizarras o las aulas. El mundo nos muestra cada día que puede adoptar unas formas y no otras, nos enseña cómo surge el orden y en qué momento nuestra intuición empieza a engañarnos. Eugenio Manuel Fernández Aguilar nos guía por problemas que parten de una escena reconocible y abren preguntas sobre geometría, movimiento, materia y azar. Descubriremos por qué un sofá puede convertirse en un desafío matemático, cómo unas hojas de té revelan corrientes invisibles, qué hace ascender las lágrimas del vino o por qué una mezcla de agua y maicena se endurece cuando la golpeamos. En cada caso, lo familiar deja de ser trivial. Detrás de los gestos más simples hay patrones, límites y soluciones que llevaban tiempo esperándonos. No hace falta amar las ecuaciones para disfrutar de este viaje. Basta con conservar la curiosidad y aceptar que el mundo, observado con atención, guarda una pregunta más. Porque las matemáticas no son una asignatura pendiente, son el lenguaje secreto de todo aquello que ya conocemos.

Las fórmulas de la vida

Aunque pocas veces nos detengamos a mirarlas, hay matemáticas en todo lo que hacemos. Están en el atasco que aparece sin accidente, en la multitud que avanza más despacio cuanto mayor es la prisa, en la mancha que deja el café al secarse y en el desastre de una taza que se derrama mientras caminamos. También se esconden en escenas tan bucólicas como las espirales de un girasol, la estructura de un panal o la forma sencilla en que apilamos las naranjas. Arrancamos un viaje que parte de una idea tan cotidiana como poderosa, la de que las matemáticas no viven únicamente en las pizarras o las aulas. El mundo nos muestra cada día que puede adoptar unas formas y no otras, nos enseña cómo surge el orden y en qué momento nuestra intuición empieza a engañarnos. Eugenio Manuel Fernández Aguilar nos guía por problemas que parten de una escena reconocible y abren preguntas sobre geometría, movimiento, materia y azar. Descubriremos por qué un sofá puede convertirse en un desafío matemático, cómo unas hojas de té revelan corrientes invisibles, qué hace ascender las lágrimas del vino o por qué una mezcla de agua y maicena se endurece cuando la golpeamos. En cada caso, lo familiar deja de ser trivial. Detrás de los gestos más simples hay patrones, límites y soluciones que llevaban tiempo esperándonos. No hace falta amar las ecuaciones para disfrutar de este viaje. Basta con conservar la curiosidad y aceptar que el mundo, observado con atención, guarda una pregunta más. Porque las matemáticas no son una asignatura pendiente, son el lenguaje secreto de todo aquello que ya conocemos.