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Nueva temporada | Marie Claire nº 466 septiembre 2026

4,99 

Hay existencias

MIRAR DE NUEVO.
No quiero escribir sobre septiembre como si todo tuviera que empezar de nuevo. No creo en esas versiones de nosotros mismos que llegan impecables, descansadas y con la agenda ordenada para la vuelta. La vida rara vez cambia de página con tanta precisión. Volvemos con cosas pendientes, planes a medio hacer, decisiones que todavía no sabemos tomar y alguna promesa del verano que probable mente no cumpliremos. Y no pasa nada. Quizá madurar consista en dejar de esperar el momento perfecto para ponerse en marcha. Nunca tendremos todas las respuestas, el tiempo suficiente ni la seguridad de estar eligiendo bien. A veces hay que avanzar con lo que una sabe, con lo que tiene y, sobre todo, con lo que siente. Septiembre no tiene por qué ser una meta ni una línea de salida. Puede ser simplemente un punto desde el que observar dónde estamos. Últimamente he pensado mucho en la atención. También en la mía: en cuántas veces termino el día con la sensación de haber hecho muchas cosas, pero de no haber estado del todo presente en ninguna. Entregamos nuestra atención a lo urgente, aunque no siempre sea lo importante. Respondemos antes de escuchar y acumulamos imágenes y noticias que apenas nos da tiempo a procesar. Aprendemos a escribir mejores prompts, pero quizá estemos olvidando formular mejores preguntas. Por eso, más que hacer una lista de propósitos, en septiembre me gustaría hacer espacio. No para llenarlo enseguida, sino para decidir mejor. Elegir a qué prestamos atención es también una manera de elegir la vida que queremos tener. Está en las conversaciones que no miramos de reojo mientras contestamos un mensaje, en los proyectos a los que damos tiempo aunque no ofrezcan resultados inmediatos, en cuidar el cuerpo sin convertirlo en una tarea más y en disfrutar de la belleza sin perseguir una perfección imposible. Con esa intención hemos preparado este número: mirando con más detenimiento. A la moda, no solo como una sucesión de tendencias, sino como una forma de expresión; a la belleza, desde el placer y el cuidado, y a las mujeres que ocupan es tas páginas, desde la complejidad de sus historias. Queremos acompañarte en lo que viene con ideas que merezcan una pausa, no con más ruido. No sé si septiembre traerá grandes cambios. Tal vez no sea necesario. Puede que baste con recuperar el foco, proteger un poco mejor nuestro tiempo y estar más presentes en aquello que elegimos hacer. Yo quiero intentarlo. Al final, no se trata de empezar de cero, sino de mirar de nuevo. Y, en un mundo empeñado en reclamar nuestra atención, decidir dónde ponerla puede ser el gesto más pequeño y, al mismo tiempo, el más transformador.

Nueva temporada | Marie Claire nº 466 septiembre 2026

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MIRAR DE NUEVO.
No quiero escribir sobre septiembre como si todo tuviera que empezar de nuevo. No creo en esas versiones de nosotros mismos que llegan impecables, descansadas y con la agenda ordenada para la vuelta. La vida rara vez cambia de página con tanta precisión. Volvemos con cosas pendientes, planes a medio hacer, decisiones que todavía no sabemos tomar y alguna promesa del verano que probable mente no cumpliremos. Y no pasa nada. Quizá madurar consista en dejar de esperar el momento perfecto para ponerse en marcha. Nunca tendremos todas las respuestas, el tiempo suficiente ni la seguridad de estar eligiendo bien. A veces hay que avanzar con lo que una sabe, con lo que tiene y, sobre todo, con lo que siente. Septiembre no tiene por qué ser una meta ni una línea de salida. Puede ser simplemente un punto desde el que observar dónde estamos. Últimamente he pensado mucho en la atención. También en la mía: en cuántas veces termino el día con la sensación de haber hecho muchas cosas, pero de no haber estado del todo presente en ninguna. Entregamos nuestra atención a lo urgente, aunque no siempre sea lo importante. Respondemos antes de escuchar y acumulamos imágenes y noticias que apenas nos da tiempo a procesar. Aprendemos a escribir mejores prompts, pero quizá estemos olvidando formular mejores preguntas. Por eso, más que hacer una lista de propósitos, en septiembre me gustaría hacer espacio. No para llenarlo enseguida, sino para decidir mejor. Elegir a qué prestamos atención es también una manera de elegir la vida que queremos tener. Está en las conversaciones que no miramos de reojo mientras contestamos un mensaje, en los proyectos a los que damos tiempo aunque no ofrezcan resultados inmediatos, en cuidar el cuerpo sin convertirlo en una tarea más y en disfrutar de la belleza sin perseguir una perfección imposible. Con esa intención hemos preparado este número: mirando con más detenimiento. A la moda, no solo como una sucesión de tendencias, sino como una forma de expresión; a la belleza, desde el placer y el cuidado, y a las mujeres que ocupan es tas páginas, desde la complejidad de sus historias. Queremos acompañarte en lo que viene con ideas que merezcan una pausa, no con más ruido. No sé si septiembre traerá grandes cambios. Tal vez no sea necesario. Puede que baste con recuperar el foco, proteger un poco mejor nuestro tiempo y estar más presentes en aquello que elegimos hacer. Yo quiero intentarlo. Al final, no se trata de empezar de cero, sino de mirar de nuevo. Y, en un mundo empeñado en reclamar nuestra atención, decidir dónde ponerla puede ser el gesto más pequeño y, al mismo tiempo, el más transformador.

MIRAR DE NUEVO.
No quiero escribir sobre septiembre como si todo tuviera que empezar de nuevo. No creo en esas versiones de nosotros mismos que llegan impecables, descansadas y con la agenda ordenada para la vuelta. La vida rara vez cambia de página con tanta precisión. Volvemos con cosas pendientes, planes a medio hacer, decisiones que todavía no sabemos tomar y alguna promesa del verano que probable mente no cumpliremos. Y no pasa nada. Quizá madurar consista en dejar de esperar el momento perfecto para ponerse en marcha. Nunca tendremos todas las respuestas, el tiempo suficiente ni la seguridad de estar eligiendo bien. A veces hay que avanzar con lo que una sabe, con lo que tiene y, sobre todo, con lo que siente. Septiembre no tiene por qué ser una meta ni una línea de salida. Puede ser simplemente un punto desde el que observar dónde estamos. Últimamente he pensado mucho en la atención. También en la mía: en cuántas veces termino el día con la sensación de haber hecho muchas cosas, pero de no haber estado del todo presente en ninguna. Entregamos nuestra atención a lo urgente, aunque no siempre sea lo importante. Respondemos antes de escuchar y acumulamos imágenes y noticias que apenas nos da tiempo a procesar. Aprendemos a escribir mejores prompts, pero quizá estemos olvidando formular mejores preguntas. Por eso, más que hacer una lista de propósitos, en septiembre me gustaría hacer espacio. No para llenarlo enseguida, sino para decidir mejor. Elegir a qué prestamos atención es también una manera de elegir la vida que queremos tener. Está en las conversaciones que no miramos de reojo mientras contestamos un mensaje, en los proyectos a los que damos tiempo aunque no ofrezcan resultados inmediatos, en cuidar el cuerpo sin convertirlo en una tarea más y en disfrutar de la belleza sin perseguir una perfección imposible. Con esa intención hemos preparado este número: mirando con más detenimiento. A la moda, no solo como una sucesión de tendencias, sino como una forma de expresión; a la belleza, desde el placer y el cuidado, y a las mujeres que ocupan es tas páginas, desde la complejidad de sus historias. Queremos acompañarte en lo que viene con ideas que merezcan una pausa, no con más ruido. No sé si septiembre traerá grandes cambios. Tal vez no sea necesario. Puede que baste con recuperar el foco, proteger un poco mejor nuestro tiempo y estar más presentes en aquello que elegimos hacer. Yo quiero intentarlo. Al final, no se trata de empezar de cero, sino de mirar de nuevo. Y, en un mundo empeñado en reclamar nuestra atención, decidir dónde ponerla puede ser el gesto más pequeño y, al mismo tiempo, el más transformador.