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Tartesos | Muy Historia Ed. Coleccionista nº 41

9,99 

Sin existencias

Las excavaciones en Casas del Turuñuelo, en las proximidades de Guareña (Badajoz), han sacado a la luz los restos de cinco representaciones humanas, cinco relieves antropomorfos del siglo V a.C., los primeros pertenecientes a la cultura tartésica. Este histórico hallazgo ha puesto de nuevo en el punto de mira a Tarteso, la mítica civilización prerromana que ocupó el suroeste de la Península Ibérica entre los siglos VIII y IV a.C. Decimos mítica porque a partir del arqueólogo alemán Schulten —que buscó su capital con ahínco en las dunas del Coto de Doñana—, se fue cimentando una leyenda que, si bien excitó las mentes de arqueólogos, historiadores y escritores durante todo el siglo XX, no se corresponde con la realidad. Este especial de Muy Historia, coordinado y escrito por auténticos expertos en Tarteso, los propios descubridores de los “rostros”, viene a poner límite a las fabulaciones y al romanticismo al respecto. Y es que, nos acerca a todo aquello de lo que sí hay constancia porque, además de mencionarlo las fuentes griegas, la arqueología lo confirma. De Tarteso sabemos que se ubicaba más allá de las columnas de Hércules, territorio que hoy ocupan Sevilla, Cádiz y Huelva, que fue una cultura híbrida de población autóctona y viajantes fenicios (antes de la llegada de estos no existía como reino autóctono), que nació en torno a la extracción minera y la producción de metal, que tuvo una importancia vital en el intercambio comercial con pueblos fenicios y griegos y, sobre todo, sabemos que nada tiene que ver con la Atlántida (una es una realidad histórica que la arqueología muestra y la otra una referencia de Platón que nunca existió). Esta es la verdad sobre Tarteso. ¡Buena lectura!

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Las excavaciones en Casas del Turuñuelo, en las proximidades de Guareña (Badajoz), han sacado a la luz los restos de cinco representaciones humanas, cinco relieves antropomorfos del siglo V a.C., los primeros pertenecientes a la cultura tartésica. Este histórico hallazgo ha puesto de nuevo en el punto de mira a Tarteso, la mítica civilización prerromana que ocupó el suroeste de la Península Ibérica entre los siglos VIII y IV a.C. Decimos mítica porque a partir del arqueólogo alemán Schulten —que buscó su capital con ahínco en las dunas del Coto de Doñana—, se fue cimentando una leyenda que, si bien excitó las mentes de arqueólogos, historiadores y escritores durante todo el siglo XX, no se corresponde con la realidad. Este especial de Muy Historia, coordinado y escrito por auténticos expertos en Tarteso, los propios descubridores de los “rostros”, viene a poner límite a las fabulaciones y al romanticismo al respecto. Y es que, nos acerca a todo aquello de lo que sí hay constancia porque, además de mencionarlo las fuentes griegas, la arqueología lo confirma. De Tarteso sabemos que se ubicaba más allá de las columnas de Hércules, territorio que hoy ocupan Sevilla, Cádiz y Huelva, que fue una cultura híbrida de población autóctona y viajantes fenicios (antes de la llegada de estos no existía como reino autóctono), que nació en torno a la extracción minera y la producción de metal, que tuvo una importancia vital en el intercambio comercial con pueblos fenicios y griegos y, sobre todo, sabemos que nada tiene que ver con la Atlántida (una es una realidad histórica que la arqueología muestra y la otra una referencia de Platón que nunca existió). Esta es la verdad sobre Tarteso. ¡Buena lectura!