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Tu suerte este verano | Mía Horóscopo nº158

1,99 

Hay existencias

Algo termina, algo empieza.
Tomás de Aquino decía que los astros inclinan, pero no obligan. Y tenía razón, aunque este bimestre va a poner esa máxima a prueba. Julio llega con la promesa del verano en su punto más alto y agosto se encarga de cumplirla, aunque no siempre de la forma más tranquila. Porque este bimestre trae consigo un evento astronómicos de primer orden que no conviene ignorar: un eclipse total de Sol en Leo, el 12 de agosto. La consecuencia es que sacudirá los cimientos de lo que creíamos tener bien asentado, pues los eclipses solares totales actúan como bisagras del destino, cierran ciclos con una contundencia que a veces sorprende y abren otros con una fuerza que no pide permiso. Algo termina, algo empieza, y rara vez podemos elegir. Y, por si fuera poco, el 28 de agosto, un eclipse parcial de Luna en Piscis añade una capa más de intensidad emocional a un mes que ya de por sí no escatima en sensaciones. Pero no todo es tormenta, quien sepa leer las señales encontrará en estos dos meses una oportunidad extraordinaria para reinventarse, para vivir el amor y para atraer la suerte y la fortuna con buena energía. Todo es posible. Solo hay que mirar al cielo. ¡Feliz verano!

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Algo termina, algo empieza.
Tomás de Aquino decía que los astros inclinan, pero no obligan. Y tenía razón, aunque este bimestre va a poner esa máxima a prueba. Julio llega con la promesa del verano en su punto más alto y agosto se encarga de cumplirla, aunque no siempre de la forma más tranquila. Porque este bimestre trae consigo un evento astronómicos de primer orden que no conviene ignorar: un eclipse total de Sol en Leo, el 12 de agosto. La consecuencia es que sacudirá los cimientos de lo que creíamos tener bien asentado, pues los eclipses solares totales actúan como bisagras del destino, cierran ciclos con una contundencia que a veces sorprende y abren otros con una fuerza que no pide permiso. Algo termina, algo empieza, y rara vez podemos elegir. Y, por si fuera poco, el 28 de agosto, un eclipse parcial de Luna en Piscis añade una capa más de intensidad emocional a un mes que ya de por sí no escatima en sensaciones. Pero no todo es tormenta, quien sepa leer las señales encontrará en estos dos meses una oportunidad extraordinaria para reinventarse, para vivir el amor y para atraer la suerte y la fortuna con buena energía. Todo es posible. Solo hay que mirar al cielo. ¡Feliz verano!

Algo termina, algo empieza.
Tomás de Aquino decía que los astros inclinan, pero no obligan. Y tenía razón, aunque este bimestre va a poner esa máxima a prueba. Julio llega con la promesa del verano en su punto más alto y agosto se encarga de cumplirla, aunque no siempre de la forma más tranquila. Porque este bimestre trae consigo un evento astronómicos de primer orden que no conviene ignorar: un eclipse total de Sol en Leo, el 12 de agosto. La consecuencia es que sacudirá los cimientos de lo que creíamos tener bien asentado, pues los eclipses solares totales actúan como bisagras del destino, cierran ciclos con una contundencia que a veces sorprende y abren otros con una fuerza que no pide permiso. Algo termina, algo empieza, y rara vez podemos elegir. Y, por si fuera poco, el 28 de agosto, un eclipse parcial de Luna en Piscis añade una capa más de intensidad emocional a un mes que ya de por sí no escatima en sensaciones. Pero no todo es tormenta, quien sepa leer las señales encontrará en estos dos meses una oportunidad extraordinaria para reinventarse, para vivir el amor y para atraer la suerte y la fortuna con buena energía. Todo es posible. Solo hay que mirar al cielo. ¡Feliz verano!